SAN CAYETANO

SAN CAYETANO

San Gaetano de Thiene – Pintura de Gianbattista Tiepolo

🙏🏻🙏🏻🙏🏻San Cayetano Danos Pan Paz y Trabajo!🙏🏻🙏🏻🙏🏻Patrono del Pan y del Trabajo en Buenos Aires. San Gaetano Thiene nació en Vicenza en octubre 1480 y muere en Nápoles un 7 agosto de 1547, y en esta fecha se conmemora su Fiesta Patronal.

Hay iglesias por todo el mundo dedicadas a nuestro santo patrono, desde la India, Estados Unidos, en toda Europa y América. Pero es en particular en Buenos Aires, tierra de nuestro Papa Francisco y base de nuestra asociación en Argentina, dónde la fiesta de San Cayetano tiene su más fuerte pasión, como el Santo de la Espiga, Patrono del Pan y el Trabajo. Todos los años grandes multitudes de fieles se congregan a sus puertas en la iglesia San Cayetano del barrio de Liniers desde días anteriores, incluso en carpas para pedir Pan y Trabajo.

Es San Cayetano la devoción más importante del país, después de la devoción a la Virgen de Lujan. Lo hemos adoptado cual inmigrante con tanto fervor que se trata del santo más popular de nuestro país.

Aparición de a Sagrada Familia a San Gaetano – Pintura de Gianbattista Tiepolo

HISTORIA DEL SANTO VICENTINO

Su nombre era Gaetano y nació sobre fardos de paja, en un establo, porque su madre quiso emular a la Virgen María y entregarle aquel (su tercer hijo) pariendo como lo hizo Ella. Era una tardecita de 1480 y varios sirvientes acudieron a contener a la madre, cuyo nombre era María Da Porto, condesa de Thiene. Los padres de Gaetano eran condes y el pequeño creció entre lujos inimaginables, mármoles venecianos y vajilla de plata. Por esta razón no tuvieron inconvenientes en enviarlo a la Universidad de Padua, una de las más prestigiosas del mundo y en aquel entonces, la mejor. Allí Gaetano estudió abogacía, con el sueño de seguir el mismo oficio que su papá Gaspar, que murió cuando el joven tenía dos años. Se recibió en 1504 con notas impecables y nunca ejerció.

VOCACION SACERDOTAL DE GAETANO

Durante sus estudios había descubierto una vocación sacerdotal para brindarse a los pobres. Y renuncia a todas sus riquezas convirtiéndose en sacerdote. Luego de trabajar en el Vaticano como favoritos del Papa Julio II, abandona su ostentosa oficina para seguir el camino de su corazón. Dedicar su vida a los pobres.

PRIMER HOSPITAL DE ENFERMEDADES INFECCIOSAS

Crea el primer hospital de enfermedades infecciosas de la historia, peleando con algunos sectores que consideraba que los infectados estaban embrujados. “Quiero honrar a Cristo hasta transformarme en Él, como decía San Pablo”, explicaba en sus cartas. Vivía entre sus pares, los Hermanos del Divino Amor, y ya había perdido a ambos hermanos y a su madre. Quedaba él solito, conde de Thiene si no hubiera renunciado a todo a temprana edad, y asistía a los enfermos del Hospital de Incurables noche y día. Fue entonces cuando un anhelo irrumpió en su vida: quería fundar su propia orden religiosa. Así se lo expresó al Pontífice, proponiéndole claridad entre tanta oscuridad de la Iglesia de aquel entonces, consumida por la corrupción, detractores, y la Inquisición misma.

LA ORDEN DE LOS TEATINOS

Proponía vivir en comunidad con voto de absoluta pobreza bajo el lema “Nada poseer, nada pedir”. Y nació la orden de los Teatinos. Eran sacerdotes que además de servir al prójimo pasaban hambre, tenían prohibido pedir ayuda. Pero cuando parecía que iban a desfallecer, una canasta con comida aparecía frente al edificio sin que nadie hubiera visto quién la acercaba. Milagros, que le dicen.
El sacerdote se acercaba a los setenta años -algo insólito para la época- cuando comenzó con dolores de articulaciones, pecho, picos febriles y otras dolencias. El final estaba cerca y él lo sabía. Murió en 1547 en Nápoles, dormido sobre fardos de paja como aquellos que lo vieron nacer. Pobre entre los pobres y rico entre los ricos. Y, luego, en 1671, se convirtió en Santo.

LA VERSIÓN ARGENTINA

Algunos inmigrantes italianos lo trajeron consigo a nuestro país. Y un buen día un campesino de principios del siglo XIX pasó frente a una imagen del santo camino a su casa. Era un paisano que venía de sus campos de trigo, donde no había podido cosechar nada debido a una sequía que lo abrasaba todo desde hacía meses. El hombre se bajó de su carreta y le rezó a aquella imagen, pidiéndole que salvara sus trigales y dejándole como ofrenda unas pocas espigas que había logrado recolectar. Le prometió a Gaetano que si recordaba su pedido difundiría su ayuda y daría a conocer quién era. Y se fue. Pero antes de que llegara a su casa se desató una tormenta pocas veces vista desde el diluvio universal, y el anónimo se dejó empapar por aquella bendición y por su promesa.

GAETANO SE HACE CAYETANO EN ARGENTINA

Por cuestiones de la Argentina, Gaetano pasó a llamarse Cayetano. San Cayetano. Y la difusión del milagro de los trigales fue tan grande que sus fieles comenzaron a ofrecerle el origen del pan para pedirle que con él pusiera el nuestro de cada día en nuestras mesas. La devoción creció y pasó a ser conocido como ‘el santo de la espiga’ y el patrono del pan y el trabajo, sólo aquí, en Argentina, ya que el santo del trabajo en el resto del mundo es San José (por tratarse del carpintero más famoso, a excepción de su Hijo, claro). Cada 7 de agosto, fecha de su muerte, Argentina celebra a San Cayetano, pidiéndole pan y trabajo o agradeciéndoselos.

EL FENÓMENO POPULAR

Podríamos decir -y se ha dicho, popularmente- que San Cayetano murió en el siglo XVI y resucitó en el XX. Ocurre que el 29 de octubre de 1929 la bolsa de Wall Street se desplomó, iniciando una década nefasta y llevándose consigo hasta a nuestra propia economía. Como exportadores quedamos en la lona, y el desempleo creció hasta niveles históricos. La pobreza y la indigencia se habían adueñado de nuestro país, y en aquella desesperación alguien recordó al santo de la espiga. Y lo compartió. Y comenzaron las peregrinaciones hasta su casa más importante en Liniers, la célebre parroquia enclavada en Cuzco 150.

PEREGRIANCIONES EN NUESTROS DIAS

Hasta hace un par de años, más de un millón de personas acampaban días antes en las cercanías del templo para cuidar su lugar en la fila que les permitía unos segundos de intimidad junto a la imagen de Cayetano. Pero con la llegada de la pandemia, ya en el 2020 fueron sólo unas decenas de fieles y en el segundo año de pandemia se pidió expresamente que nadie acudiera. De hecho, la parroquia estuvo cerrada, para prevenir que alguien se aventurara a ir.
En el año 2022, la ceremonia se realizó, comenzando con la vigilia la noche anterior y con un peregrinación desde la basílica de Lujan y cerrando con el Cardenal Mario Poli con la homilía por el trabajo y nuestro pan de cada día, hablando del ejemplo del buen samaritano. Hace algunos años el entonces párroco Gerardo Castellano contaba “El peregrino no quiere que le regalen nada: quiere trabajar, quiere ganarse su pan”.

En el mundo, San Cayetano es sinónimo de la Argentina, a pesar haber nacido en Italia. Y aquí lo demuestra siendo medalla de plata en los olímpicos de la devoción, sólo superado por la Virgen de Luján. No es necesario reforzar que tenemos predilección por el santo de la espiga y, al parecer, él por nosotros.

(Extractado de Nota del diario La Nación agosto 2021) autora Rocío Sueiro

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